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La censura y las barreras de acceso empañan las elecciones en Guatemala

A sólo tres semanas de la primera vuelta de las elecciones generales de 2011 en Guatemala, a varios candidatos a la presidencia se les está negando el acceso a los medios guatemaltecos afectando negativamente la transparencia del proceso electoral. Desde la censura de los anuncios televisivos, a la manipulación de las encuestas de los medios impresos y la participación limitada en los debates televisados (incluyendo a CNN Español), a muchos les preocupa que al candidato líder se le ofrezca una ventaja injusta, mientras que a los votantes guatemaltecos no se les permite tener la oportunidad de conocer cuáles son sus alternativas.

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El bloqueo mediático llega en un momento crítico: la Corte de Constitucionalidad dictó una  decisión histórica el 9 de agosto, que prohibió la postulación como candidata a la presidencia de Sandra Torres por el partido de Unidad Nacional de la Esperanza. A pesar del hecho que Torres se divorció de su esposo, el actual presidente Álvaro Colom, con el fin de soslayar las leyes electorales que impiden las dinastías presidenciales, la Corte decidió en su contra en una demostración poco común de independencia institucional.

Sin embargo, con la eliminación de Torres y la inhabilitación potencial de otro candidato que tiene vínculos familiares en la Iglesia, el campo ahora queda totalmente abierto para que varios candidatos lleguen a la segunda vuelta en la elección contra el supuesto favorito, Otto Pérez Molina, un general militar retirado cuya campaña se centra en una plataforma controversial de “mano dura.

Durante el fin de semana tuve la oportunidad de platicar con mi viejo amigo y ahora candidato presidencial Juan Gutiérrez, Secretario General del Partido de Avanzada Nacional (PAN), uno de los partidos institucionales más grandes y antiguos de Guatemala. La campaña presidencial de Gutiérrez ha sido censurada de manera arbitraria y agresiva por los medios locales, perjudicando significativamente la capacidad del PAN de dar a conocer su mensaje. Muy sorprendentemente, las emisoras de televisión abierta (todas propiedad de un hombre de negocios con nexos muy cercanos a los grupos de influencia que apoyan al candidato líder), de plano, se han negado a trasmitir los anuncios de la campaña, supuestamente porque parte de su contenido respecto de otros candidatos es “ofensivo”. Efectivamente, puede ver los anuncios bastante inocuos e inofensivos abajo, y verá que en ningún momento se menciona el nombre de ninguno de los otros candidatos.

A pesar de que las emisoras transmiten los anuncios del candidato líder sin demora, con frecuencia, a la campaña de Gutiérrez la hacen esperar días y semanas mientras la estación retiene sus anuncios en un proceso de aprobación prolongado  – plazo en que los mensajes terminan siendo irrelevantes en una campaña dinámica.

“Es difícil exagerar la importancia del papel que tienen los medios en el proceso democrático en Guatemala”, dijo Juan Gutiérrez ayer durante una conversación telefónica entre paradas de la campaña. “Estamos celebrando concentraciones muy positivas con la presencia de más de 20.000 personas, y al día siguiente, la primera plana de los diarios cubre el evento de otro político que contó con un público de sólo 2.000 personas. Nuestro partido tiene el apoyo de uno de los movimientos sociales más grandes de Guatemala, entre los que se encuentran Patrulleros civiles, maestros rurales, campesinos, viudas y trabajadores  con casi un millón de afiliados; y, los medios cubren nuestra campaña como si estuviera al margen de la opinión pública. Tenemos un mensaje maravilloso e ideas sobresalientes de cómo revigorizar la economía y crear empleo para los guatemaltecos pero, esencialmente, tenemos un bloqueo a la comunicación de nuestro mensaje”.

Sin embargo, todavía peor que el tema de los anuncios en televisión y la cobertura sesgada de los diarios es la cuestión de las encuestas de opinión viciadas, publicadas por los grupos mediáticos y empresas vinculadas a grupos de interés que, de acuerdo con comentarios de algunos de los candidatos de la oposición, con frecuencia tienen un margen de error de 10-20% en algunos casos.  Luego, organizaciones de medios como CNN las adoptan al pie de la letra lo que conlleva a un sesgo de selección durante los debates televisados vistos por un 80% de la población. El lunes, 22 de agosto, se celebra uno de eventos más importantes de los medios patrocinado por la Asociación de Gerentes de Guatemala, un lobby comercial que ha estado organizando estos foros públicos, seguido por un debate televisado en uno de los canales abiertos. En el debate de este año solamente se destacarán tres de los diez candidatos. Así mismo, el 25 de agosto, un debate presidencial organizado y transmitido en el Canal 3 por CNN Español parece estar pensando en invitar sólo a cuatro candidatos: Otto Pérez Molina, Eduardo Suger, Manuel Baldizón y Harold Caballeros, quien se inscribió recientemente después de un proceso prolongado en la Corte de Constitucionalidad sobre su habilitación como candidato.

En campo pagado, publicado en Prensa Libre el 19 de agosto, firmado por Gutiérrez y otros candidatos a la presidencia como Alejandro Giammatei, Adela Camacho de Torrebiarte, Mario Estrada y Rigoberta Menchu, ganadora del premio Nobel, los candidatos bloqueados denunciaron la manipulación de las encuestas de opinión por los grupos de presión que redundaron en las restricciones distorsionadas en los debates televisados. Argumentaban que era inaceptable e inconstitucional que grupos privados autodesignados, con sus intereses políticos propios, les negaran la oportunidad de presentar sus proyectos políticos a los votantes guatemaltecos a 7 de los 10 candidatos. La nota solicita la acción inmediata del Tribunal Supremo Electoral de Guatemala, así como la acción del Procurador de los Derechos Humanos en defensa de la libertad de expresión para todos por igual en el ámbito político.

Platicando con otro consultor político en Guatemala, que prefirió el anonimato, me dice que los resultados potenciales de la elección presidencial son todavía más fluidos que lo que se podría anticipar.  “Dado que tantos votantes que anteriormente apoyaban a Otto Pérez Molina sencillamente lo hacían para garantizar que Sandra Torres no ganara, ahora quedan libres por la decisión reciente de la Corte de Constitucionalidad”, dijo.  “A muchos de los votantes seriamente les preocupa la plataforma de ‘mano dura’ que promueve, y podrían decidir que las propuestas sociales de los otros candidatos son atractivas. Además, en vista de la estructura impresionante de la organización del PAN – segundo en tamaño después de la UNE – el PAN puede movilizar a los votantes de costa a costa – de norte a sur; no descartaría una sorpresa del PAN”.

Después de haber trabajado en un sinnúmero de procesos  políticos de campañas electorales en varios países, entre ellos, Tailandia, Nigeria y Venezuela, tendría que decir que Guatemala presenta un reto difícil, único para la democracia. No es que el pueblo no tenga libertad para votar, o que los candidatos no tengan libertad para representar a sus electores; más bien sería que todos los polos de influencia principales permanecen bajo el control de un grupo muy pequeño – desde los medios a los tribunales, a la legislatura. Con una población relativamente pequeña (14 millones), la violencia del narcotráfico disparada, una pobreza extrema y altas tasas de desnutrición y analfabetismo, con una élite muy rica y poderosa unida a los militares, a lo largo de su historia el país ha caído en la “Captura del Estado”, a medida que las instituciones de gobierno y los medios del sector privado se convierten en herramientas al servicio de la agenda de un puñado de hombres de negocios y organizaciones de crimen organizado.

Simplemente vean el ejemplo más reciente, hubo un escándalo pequeño relacionado con los vínculos de los candidatos que encabezan las “encuestas” con cuatro de las familias más acaudaladasPlaza Pública, un periódico en línea sobresaliente, publicó algunos de los cables diplomáticos revelados por Wikileaks que se centraban en Otto Pérez Molina, que lo describían como “hombre nada tonto”, y miraba más de cerca a aquellos que le daban apoyo financiero – entre ellos, se mencionó a Dionisio Gutiérrez, un oligarca multimillonario y uno de los dueños de la cadena de restaurantes Pollo Campero, involucrado en un plan masivo de evasión fiscal y lavado de dinero  en un caso civil.  Pérez Molina también atendió preguntas sobre su relación con la familia narcotraficante Mendoza (niega toda relación importante) así como acusaciones de derechos humanos.  Se rumora que Manuel Baldizón, otro de los candidatos, tiene una alianza cercana con un alcalde poderoso, vinculado al narcotráfico, y los nombres de algunos de los otros candidatos también han salido a relucir. Sin embargo, como indicó Plaza Pública en sus trinos en Twitter, ninguno de los otros diarios guatemaltecos se ha atrevido a publicar el informe de Wikileaks, posiblemente porque si sólo uno de los de la élite económica decide que no volverá a publicitar su imperio comercial en el diario, se le acabaría el negocio.

Y tenemos la naturaleza de este ciclo autosostenible… no se puede esperar que el pueblo guatemalteco reaccione como debe ante estos escándalos políticos repetitivos cuando se les priva de la información objetiva e independiente en los medios de comunicación. Y, por lo tanto, continúa…